30 de marzo de 2006

Decálogo de la felicidad

En un famoso programa de televisión que se llama Redes, el presentador habló de la felicidad y de los diez mandamientos que se han de seguir para alcanzarla. No hay fórmulas milagrosas ni varitas mágicas. Para ser feliz hay que pensar, sentir y actuar de acuerdo a los valores que cada uno considera primordiales. Unos preferirán la ética, otros la religión o el amor. Lo esencial es no dar el brazo a torcer.

1. No cambies. No hace falta tratar de transformarse en la persona que nunca se ha sido. Lo más acertado es observarse detenidamente a uno mismo y, con ayuda de lápiz y papel, separar las razones que añaden y restan felicidad.

2. Serenidad ante todo. No hay que dejarse desbordar por un revés, aunque parezca que se hunde el mundo. No es cuestión de cerrarse a las emociones que provocan los conflictos pero sí de mantenerlas bajo control.

3. Ojo con los puntos ciegos. Son esas mentiras que cada persona se cuenta a sí misma para obviar todos aquellos sucesos que pueden desmontar toda una estructura vital. Las mentiras vitales, como las definía Ibsen, hay que administrarlas con cuentagotas.

4. Vivir el presente. Parece obvio, pero hay quien se pasea por la vida como un zombi. Algunos anhelan ese momento en que se sentían de verdad felices. Tan enfrascados están en aquello que ya no existe que se vuelven incapaces de saborear el día a día.

5 . Introducir novedades. Por pequeñas que sean siempre son bien recibidas. Sólo hay que pensar un poco para sorprender a los demás. Incluso a uno mismo.

6. Permitir las emociones. El dolor, la ira, la tristeza, la soledad o el desánimo son emociones que forman parte de la vida diaria. Hay que sentirlas, para superarlas.

7. Amor. Es un sentimiento que asegura la felicidad cuando es auténtico. No hay estado que genere tanta efervescencia y complicidad.

8. Acción. La actividad es básica para sentirse bien, sentirse útil y hacer amigos.

9. Optimismo. Ya desde niños hay que saber aceptar que las cosas no siempre son como uno desea. Los adultos que se revuelven, amargan y programan venganza merecerían llevar chupete en lugar de carné de identidad.

10. Naturalidad. Fuera corsés y falsas poses. No hay que avergonzarse de uno mismo, que para algo está la autoestima. Hay que estar de acuerdo con las propias convicciones.


* Esto sí me parece más realista que lo de la fórmula matemática... xDDD